martes, 8 de noviembre de 2011

Ser padre entonces, es derecho de aquel, que sigue los pasos de un hijo, que vive la vida de ese hijo, hasta que él pueda vivir la suya propia, que se preocupa, que se desvive, que da, que enseña, que aprende, que siente, y que es todo amor y bondad hacia aquel/lla niño/a que tanta necesidad tiene de la figura de un padre y que al final, será la que llevará en su recuerdo, en su mente, en su alma y en su corazón.
Tristemente, muchos de esos/as niños/as, no llegan a tener nunca un padre y muchas madres, sufren el egoísmo, la vanidad y el orgullo de aquel que a si mismo se llama padre, simplemente por derecho propio, pero no humano.
Pero por nuestros hijos, por su felicidad, por su bienestar, por su futuro, seguimos luchando, cada día, aun sufriendo en nuestro corazón todo ese terrible dolor, acallándolo entre lágrimas silenciosas, escondiendo la verdadera realidad, de "aquel padre", para que nuestros hijos no sufran la decepción de saber a quién tienen verdaderamente como "padre". Si se puede decir, que "tener", es verlo/a dos veces al año y una llamada al mes.
Terminado con dos frases, que también hicieron mella en mi...

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